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domingo, 22 de enero de 2012

LA ENFERMEDAD EN LA FAMILIA, por Lucía Hernández Soria


copiado de LA ELACIÓN DE MI NARCISISMO TANÁTICO   http://incapazdeapartarmedemiimagen.blogspot.com/


MARTES 20 DE ENERO DE 2009

Enfermarse en familia

Antropológicamente la familia aparece en la humanidad como un sistema primario de sociedad, sin la cual sería imposible sobrevivir, dado a nuestras condiciones de vulnerabilidad y dependencia al momento de nuestra infancia en la cual requerimos de diversos cuidados para lograr un adecuado desarrollo. Si bien se prevén las enfermedades en el transcurso de la existencia del individuo, este cuidado gregario implica la renuencia al ciclo vital, y es aquí donde los humanos nos distinguimos como un animal pensante que evita la enfermedad y aun mas la muerte.

La persona sigue contando a partir de estar enferma, no antes, la persona enferma, viene a ser un humano sano estropeado, cuyas alteraciones morfológicas o de funcionamiento, desgraciadamente se deben tratar según los criterios físicos, químicos y anatomopatológicos. Aún se sigue manteniendo el culto al dato, según el viejo y obsoleto sistema de entender la ciencia y se olvida el tratamiento al enfermo como un ser global que vive su enfermedad de un modo individual y totalmente peculiar condicionado en su etiología, desarrollo o remisión por la propia historia de la personalidad del sujeto.
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sábado, 7 de agosto de 2010

LA BELLEZA Y LA VERDAD DE LA FUERZA AMOROSA, por Carl G. Jung

copiado de FILOSOFÍA DIGITAL 


LA BELLEZA Y LA VERDAD DE LA FUERZA AMOROSA, por Carl G. Jung



“La belleza y la verdad de la fuerza amorosa se pone de manifiesto tanto más plenamente cuanto mayor cantidad de instinto sea capaz de contener. Pero cuanto más sofoque el instinto al amor más sale a la luz el animal. El amor se revela empíricamente como la fuerza del destino por excelencia, tanto si aparece como vulgar concupiscencia o como la afección más espiritual. Es uno de los móviles más poderosos en los asuntos humanos. Cuando se lo considera “divino”, entonces esta denominación se le aplica con todo derecho, pues a lo más poderoso en la psique se le llamó desde siempre “Dios”. Siempre y en todas partes se llamó divino a lo que posee la máxima potencia psíquica. Sin embargo, Dios siempre es contrapuesto a las personas y se lo diferencia expresamente de ellas. El amor, con todo, es algo común a ambas partes. Este mundo solamente es vacío para aquel que no sabe dirigir su libido a las cosas y personas para hacerlas vivas y bellas. Solamente la resistencia que su no-querer opone al querer produce esa regresión que puede convertirse en el punto de partida de un trastorno psíquico. El problema del amor pertenece a los grandes padecimientos de la humanidad, y nadie debería avergonzarse del hecho de tener que pagar su tributo.”
* * * * * *
¿A qué no se le llama “amor”? Empezando por el mayor misterio de la religión cristiana, encontramos en el siguiente grado de profundidad el amor Dei de Orígenes, el amor intellectualis Dei de Spinoza, el “amor de la idea” de Platón, el “amor divino contado por los místicos”, hasta entrar en la esfera de lo humano con palabras de Goethe:
Dormidos están los salvajes impulsos,
como todo acto impetuoso;
nace ahora el amor humano,
nace el amor de Dios.
(Fausto, 1ª parte, Gabinete de trabajo)´

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