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jueves, 4 de agosto de 2011

CRÓNICAS DE GAZA: Christophe Oberlin nos hace descubrir la emocionante humanidad de un pueblo y el valor con el que afronta el cruel asedio que le impone el ocupante colonial israelí con la cobarde complicidad de la “comunidad internacional” y de nuestros principales medios de “información”



GAZA ASEDIADA: TESTIMONIOS DE UN CIRUJANO


ENTREVISTA AL PROFESOR CHRISTOPHE OBERLIN
"Chroniques de Gaza 2001-2011" es una de esas obras que conmocionan y cuya lectura cambia al lector. En una sucesión de capítulos muy cortos su autor, el cirujano francés Christophe Oberlin, nos hace descubrir por medio de pequeños toques y en un lenguaje simple y sobrio la emocionante humanidad de un pueblo y el valor con el que afronta el cruel asedio que le impone el ocupante colonial israelí con la cobarde complicidad de la “comunidad internacional” y de nuestros principales medios de “información”. No hay patetismo, sino que una sucesión de episodios y de experiencias en contacto con personas afectadas por la violencia desvelan la terrible realidad cotidiana. Christophe Oberlin responde aquí a las preguntas de Silvia Cattori.
RED VOLTAIRE | PARÍS (FRANCIA) 
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Christophe Oberlin es un cirujano especializado en microcirugía y en cirugía de la mano, responsable de misiones de cirugía reparadora de las parálisis entre los heridos palestinos desde diciembre de 2001 y profesor de varias universidades. Tiene un centenar de publicaciones y dos libros traducidos al inglés y al chino. Es responsable de dos licenciaturas de universidad.
Silvia Cattori: Su relato es muy apasionante [1]. Nos hace entrar en la vida cotidiana de estas familias asediadas, expuestas a todo tipo de dificultades, que sobreviven y se rehacen volviéndose hacia el futuro haga lo que haga Israel. Se comprende que desde que usted llegó a Gaza en diciembre de 2001 haya visto con incredulidad a los aviones del ejército israelí surgir a baja altura, atravesar la barrera del sonido y arrojar bombas sobre una población pacífica. Diez años después de ese primer contacto con la violencia, ¿qué ha cambiado en su percepción?
Christophe Oberlin: Lo que ha cambiado es que hoy hago una correlación entre lo que veo sobre el terreno y lo que nos dicen nuestros medios de comunicación y nuestros políticos. Su manera de presentar los hechos raramente se corresponde con lo que constato sobre el terreno. Esto me irritó, así que anulé la suscripción a ciertos periódicos, dejé de leer y de escuchar la información en la radio y la televisión. Prefiero una información de calidad a través de otras fuentes.
Silvia Cattori: Se comprende que muy rápido el cirujano que fue a Gaza para salvar vidas fue llevado a reflexionar sobre el trasfondo de estos reiterados baños de sangre tras tenerse que enfrentar a tanto cuerpos mutilados. Dar testimonio de lo que usted había visto y restablecer una información que nuestros medios de comunicación habían sesgado, ¿no era para usted una forma de devolver la justicia y la dignidad a este pueblo?
Christophe Oberlin: Está muy claro. Y es la razón por la que desde hace años reacciono, escribo pequeños testimonios y acepto dar conferencias. Durante decenas de años he ido a operar a otros países sin sentir nunca necesidad de expresarme. Pero cuando uno descubre que los acontecimientos que uno ha vivido son deformados completamente, entonces se enfurece. Después de la agresión israelí de 2008/2009 me invitaron a expresarme en un plató de [la cadena de televisión francesa] France 24. El título que se había dado al programa era “¿Ha habido crímenes de guerra en Gaza?” Estos signos de interrogación estaban completamente fuera de lugar, lo mismo que el hecho de saber si los muertos y heridos eran o no combatientes. Al haber estado en el lugar yo había podido ver que [entre los muertos y heridos] prácticamente sólo había civiles, familias enteras . Por consiguiente, en este contexto de desinformación estamos obligados a tomar la palabra para decir lo que realmente pasó. En lo que concierne a los medios de comunicación, se ve claramente que hay una censura, una autocensura, y que no les interesa lo que dicen o escriben los raros testigos que hay sobre el terreno.
Silvia Cattori: Al hilo de las páginas se descubre a unos personajes desgarradores, como el cirujano Fayez. A través de su trayectoria resulta impactante ver que este pueblo constantemente perseguido vive sin odio ni resentimiento hacia sus opresores. Y sorprendentemente optimista. En su opinión, ¿de dónde saca la fuerza para mantener esta extraordinaria vitalidad y humanidad?
Christophe Oberlin: Creo que forma parte del fondo de humanidad que es inherente a cada individuo. Todas aquellas personas que han vivido en estos infiernos tienen relatos idénticos. Primo Levi da ejemplos de ello. Cada uno de nosotros tiene unas capacidades de resistencia absolutamente extraordinarias que se desvelan en condiciones extremas. No es algo particular de Gaza. En mi opinión no hay poblaciones que resisten mejor que otras. Pero no es menos cierto que son admirables la resistencia y el aguante de los que la población de Gaza da muestra. Respecto a Fayez, recuerdo una mañana que estaba bastante abatido: “He pasado una mala noche. Mi cuñada ha muerto esta noche de un cáncer de mama. No sé cómo decírselo a mi mujer”, dijo de pasada. En nuestros países tenemos medios para detectar estos cánceres y de salvar a la mayoría de los pacientes. Allí no. Es una lección para cada uno de nosotros la simplicidad con la que estas personas asediadas por el ocupante hablan de su vida cotidiana, que las enfermedades para las que no tienen medios de curar hacen que sea aún más atroz .
Silvia Cattori: ¿Con qué secuelas salen, en particular los niños?
Christophe Oberlin: Puede resultar sorprendente que no haya más personas que pierden la razón. He hablado con Maryvonne Bargues, una médica psiquiatra que ha trabajado durante años con familias que vivían en ese entorno, hacinadas en diez metros cuadrados y cuyos hijos y parientes cercanos habían sido gravemente heridos o muerto. Su constatación es sorprendente. A pesar de las condiciones de vida espantosas hay unas recuperaciones psicológicas impresionantes. Si uno se pasea hoy por las calles de Gaza, nada más salir de una semana de bombardeos que han causado muchos muertos y heridos, se tiene la impresión de una población que vive en estado de paz.
Silvia Cattori: Son muy elogiosas sus descripciones de personalidades de Hamás, a las que usted ha conocido bien. Se comprende que usted haya establecido unos vínculos de confianza recíproca con estas personas con unos destinos fuera de la norma que a pesar de los dramas que han vivido, han seguido siendo plenamente humanas. Por ejemplo, es muy impresionante el retrato que usted hace del cirujano y responsable político, Mahmoud Khalid al-Zahar. Esto contrasta singularmente con la imagen tosca, incluso execrable, que sistemáticamente se nos ofrece de él. Viendo la caricatura que han hecho de él los periodistas que, como usted, han tenido ocasión de conocerlos, ¿que le inspiró eso?
Christophe Oberlin: Me sentí escandalizado y sigo estándolo. De hecho hay que saber que las autoridades israelíes tienen que acreditar necesariamente a los raros periodistas occidentales que van a Gaza. Para mí está claro el criterio de acreditación [2]: se acredita a los periodistas de los que los israelíes tienen la seguridad de que van a denigrar todo lo que haga Hamás. Tuve ocasión de observar muchas veces esto que estoy afirmando. Hasta ahora nunca he visto a un periodista autorizado a entrar en Gaza por el paso de Erez escribir un artículo que describa con objetividad lo que se ha hecho bajo la administración de Hamás.
Silvia Cattori: Esto nos obliga a preguntarnos por los a priori de estos ideólogos que en el seno del movimiento de solidaridad, debido a que no les gustan los barbudos, han privilegiado el campo de los “laicos”, de esta Autoridad Palestina “moderada” a la que ellos consideran la única representante legítima del pueblo palestino [3]. ¿Le han hecho reproches y le han pedido explicaciones sobre la carta de Hamás a la que generalmente califican de antisemita [4]?
Christophe Oberlin: Por desgracia, hay muy pocos reproches directos. Lo lamento porque es más interesante tratar de convencer a quienes no son de la misma opinión. Simplemente, quienes no están de acuerdo con lo que digo o escribo no me invitan. La manera de luchar en el seno del movimiento de solidaridad contra quienes dicen cosas positivas sobre la gestión política de Hamás es marginarlos. Finalmente, a su escala, su manera de comportarse apenas es diferente de la que conocemos con los medios de comunicación. A pesar de todo, regularmente se me invita a dar conferencias en las provincias francesas. Ahí los militantes tienen cierta independencia respecto a París, sede del movimiento. Dicen que me invitan porque les interesa conocer todos los puntos de vista, al tiempo que saben que su dirección no me aprecia. A través de estos encuentros con el público me doy cuenta de que cuando uno describe los hechos y lo siente de buena fe, se le cree. En Chroniques de Gaza sólo cuento hechos rigurosamente exactos con el mínimo de apreciaciones personales. Creo que los hechos hablan por sí mismos y es tarea de cada uno sacar conclusiones.
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