PALABRAS Y CONCIENCIA
Entrevista a Allen Ginsberg
Trad. Claudia Sandoval
P: ¿Sería justo decir que el lenguaje se interpone en el camino de la verdad o en el camino para obtener la verdad?
AG: Muy seguido, por el modo en que el lenguaje es usado. Pero hay uno o dos usos del lenguaje que son idénticos a la verdad, como en cierta práctica poética, donde el lenguaje es usado como mantra, puramente como encanto mágico, no como descripción racional (la cual uno usualmente presupondría como más cercana a la verdad), donde cualquier intento de descripción racional es abandonado, inclusive desde el principio y se comprende que el lenguaje es puramente encanto mágico, que su función es ser solamente un encanto mágico, o mantra, u oración, para decirlo de alguna manera; que su función es la de ser solamente un vehículo fisiológico para los sentimientos y que es entendido como tal.
En otras palabras, si sabes que vas a usar el lenguaje para decir “¡Oh!”, entonces el “¡Oh!” es idéntico al movimiento del cuerpo que dice “¡Oh!”, o al sentimiento. O bien, el lamento “¡Oh!”, la exclamación, el uso exclamatorio del lenguaje, es idéntico a su función, es pues, en este sentido, una verdad completa. Cuando dije encanto mágico, o uso mágico del lenguaje, eso es todo lo que quise decir: uso exclamatorio, emocional, afectivo, en el que el lenguaje no intenta contener ningún otro peso de “realidad” que el de una proyección puramente subjetiva del cuerpo. Así que esa es una teoría del mantra.
Básicamente, lo que estoy diciendo, es que la experiencia, así como la razón, muestran que cuando tenemos que reducir a palabras nuestra conciencia multi-sensorial de un evento que conocemos, tenemos que abstraer a tal grado que eliminamos la mayoría de los detalles de dicho evento, ¿no es cierto? De esta manera, una descripción de un evento, hecha a través del lenguaje, no es idéntica al evento, es una abstracción del evento. Tan es una abstracción, que recoge solamente ciertos aspectos del evento que nos preocupa en ese momento. Así, de ninguna manera se puede decir de la descripción de un evento, hecha por medio del lenguaje, que sea completa y realmente representativa de tal evento. De hecho ni siquiera sabemos si éste existe, y sólo llamamos evento a algo porque lo vemos, oímos y olemos, y todas estas son funciones muy especializadas y estrictamente humanas, como ver, oler, oír.
Lo que podría ser un gran evento a colores para nosotros, podría no serlo para un perro, porque los perros ven en blanco y negro. De hecho una abeja ve miríadas más de facetas. De esta manera, son nuestros particulares sentidos los que colaboran con cualquier cosa que esté sucediendo afuera para hacer que un evento comience. Luego, cuando reducimos lo que sucedió afuera (sea lo que sea que haya sido), además de aquello que pudimos recoger con nuestros patrones de selección, con nuestros sentidos, además de la otra eliminación, esto es, cuando decimos “fue una explosión”, o “fue un concierto”, o “fue una gran redada, una gran redada en la universidad”; así, para el momento en que ya reducimos todo a una pura descripción de palabras, ya está tan ausente de cualquier cosa que podría haber ocurrido en la eternidad, que no podemos decir que estemos hablando sobre ninguna cosa coherentemente real.
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