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jueves, 13 de agosto de 2009

HONDURAS EN LUCHA POR SU DEMOCRACIA: La Clinton y su pelele, Obama, apoyan a los golpistas. "Yankees Go Home"

nota tomada de "LA JORNADA" www.jornada.unam.mx


Cacería por las calles del centro... las estaciones de policía, repletas; hay 20 heridos: Codadeh

Llueven toletazos contra zelayistas frente al Congreso de Honduras

Micheletti sostiene que pequeños grupos de oposición son financiados desde el exterior e invita a denunciar a extranjeros sospechosos

Represión a manifestantes en San Pedro Sula

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Policías antimotines disparan gas lacrimógeno contra manifestantesFoto Ap
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Manifestantes que les lanzaron piedras en una jornada de enfrentamientos en el centro de TegucigalpaFoto Ap

Arturo Cano
Enviado

Tegucigalpa, 12 de agosto. Alba Leticia Ochoa, 52 años, ingeniera agrónoma con estudios de posgrado en Costa Rica, camina altiva en medio de tres cobras: ¡Me llevan porque no ando con (cédula de) identidad!, grita. Uno de los cobras –policías antimotines con uniformes camuflados, los más duros– intenta empujarla: ¡Voy caminando!, se impone Alba Leticia, antes de traspasar la valla de militares que resguarda la sede del Congreso Nacional.

Adentro se la cobran. Frente a una pared, unas 15 personas están tiradas en el piso, sin camisas y sin zapatos, varios de ellos con lesiones por los macanazos recibidos (aunque, en rigor, los soldados no portan macanas, sino tubos. Dos policías quieren obligar a Alba Leticia a echarse al piso, al lado de los otros detenidos. Ella se resiste. Un policía le tira un golpe. Entra al quite una mujer de uniforme. Alba Leticia se desgarra a gritos. Un oficial hace una seña y los soldados de la primera fila alzan sus escudos para que fotógrafos y camarógrafos no capturen la golpiza.

La escena se repite una y otra vez, desde la una de la tarde, hora en que comienza la cacería por todas las calles del centro. Llegan más detenidos, algunos con huellas visibles de los golpes. Reciben el mismo trato. Me llevan nada más porque ellos quieren, dice un hombre. Semidesnudos, los tienden en el suelo, a los pies del salón de sesiones, donde el pasado 28 de junio los diputados hicieron presidente a Roberto Micheletti, tras aceptar una supuesta renuncia de Manuel Zelaya.

Como si fuera función de circo

Policías y empleados del Congreso se acercan a los detenidos para mirarlos, como bichos raros. Desde los ventanales de arriba, otros empleados parecen asistir a una función de circo. Los soldados alzan una y otra vez sus escudos, en un intento de que no haya testimonios gráficos.

A pesar de que el Congreso es una muralla verde, la gente se acerca poco a poco. Un hombre suplica: Llévenlos, pero no los golpeen! Mabel Carolina López, cuya hermana está ahí, tendida en el piso, deja los pulmones en su reclamo: “¡Mi hermana es maestra de Choluteca y está golpeada, le dieron de toletazos! ¡Tienen que venir los cascos azules, nos están matando, ya no soportamos esto!” Los soldados ni se inmutan.

Un nuevo contingente de soldados llega desde una calle aledaña: ¡Fuera! ¡Circulen! ¡Prensa internacional!, dice una voz. ¡Largo de aquí!, vocifera el valiente capitán, mientras reparte golpes con un fuete.

Mabel Carolina se va con un grito: ¡Ya van a ver cuando venga (Hugo) Chávez, desgraciados!

Los consejeros

A unos pasos de donde yacen los zelayistas, y algunos ciudadanos que sólo pasaban por el centro de la ciudad, está la oficina del teniente coronel retirado Eric O’Connor Bain, jefe de seguridad del Congreso y primo del presidente de facto Roberto Micheletti Bain. Para entrar a las sesiones públicas del Congreso es preciso pasar por una entrevista con él, y dejar con sus asistentes copias de pasaporte y credenciales de prensa. ¿Y por qué le interesa Honduras?, suelta, muy amigable, la pregunta de apertura de su interrogatorio.

En los sesenta, el entonces subteniente O’Connor Bain, hijo de mexicano-irlandés, estuvo en dos oportunidades en la Escuela de las Américas, en cursos de tácticas y armas de infantería. Ya en los últimos años, cuenta un viceministro de Zelaya, O’Connor es el filtro para acercarse a su primo, presidente del Congreso hasta el pasado 28 de junio. El mismo funcionario asegura que O’Connor llevó a un personaje célebre, el capitán Billy Joya, a trabajar en la campaña de Roberto Micheletti, cuando el ahora presidente de facto buscó la candidatura presidencial del Partido Liberal (y quedó en tercer lugar).

Las calles de esta ciudad están llenas de pintas que rezan: Billy Joya asesino, el pueblo no olvida. Joya fue pieza clave del Batallón 3-16, que en los años ochenta torturó, desapareció y asesinó a centenares de hondureños. En los primeros días posteriores al golpe apareció en la televisión, en calidad de analista político, para explicar que el malévolo plan de Manuel Zelaya se remontaba a líneas trazadas por el diario Pravda y por Salvador Allende.

Luego, dio una entrevista a Ginger Thompson, del New York Times, en la que aseguró que nunca le probaron nada, además de declararse orgulloso de haber formado parte de una política cuyo lema era: El mejor comunista es el comunista muerto.

Esos son los personajes que ayudan a Micheletti a cumplir la promesa que hiciera el pasado 31 de julio: Vamos a poner orden en este país.

La marcha del día comienza en la Universidad Pedagógica, donde ayer los disturbios terminaron con un autobús y un restaurante en llamas.

Unos diez mil manifestantes avanzan en calma los cuatro o cinco kilómetros que los separan del centro de la ciudad. Al grito de ¡Si buscas un ladrón, en el Congreso hay un montón!, la vanguardia de la marcha se desvía al Congreso Nacional, a una cuadra del Parque Central, custodiado por los militares que según el gobierno están en sus cuarteles.

Distraído o temerario, el democristiano Ramón Velásquez, vicepresidente del Congreso, sale en ese preciso momento. Los manifestantes lo reconocen. ¡Golpista!, le gritan. Algunos le arrojan agua. Un hombretón de plano se le va encima y lo derriba. Otros manifestantes lo protegen. Es la orden de arranque.

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El vicepresidente del Congreso de Honduras, Ramón Velásquez, es golpeado por un zelayista durante una protesta en repudio al régimen de facto afuera de la sede del Legislativo, ayer en TegucigalpaFoto Reuters

Policías y soldados rompen filas. El grueso de la marcha no se da por enterada. Lo que es primero un enfrentamiento de gases lacrimógenos contra piedras se convierte pronto en una cacería. Policías y soldados avanzan por las calles para cercar y separar a los marchistas. Los comercios cierran sus puertas. Un helicóptero no deja de tronar sobre las cabezas. Uno de los primeros en caer, víctima de tremenda golpiza según testigos, es el diputado Marvin Ponce, de Unificación Democrática.

El cable de Notimex dirá horas más tarde que los zelayistas intentaron entrar por la fuerza al Congreso, aunque ni lo pretendieron ni podrían haberlo logrado.

Durante cerca de dos horas los policías van de un lado a otro, cercando a los marchistas y deteniendo a los que se desvalagan. Las estaciones de policía se llenan de presos. Algunos grupos de jóvenes no dejan de lanzar piedras contra las fuerzas del orden, pero también contra edificios y automóviles.

–Me preocupa usted, porque no puede correr– le dice un hombre a una anciana.

–Por eso me gusta andar sola, para que nadie se preocupe– responde la mujer, en la suma de absurdos en medio de la batalla.

Los rezos

¡Agua, agua!, dice un hombre que, muy tranquilo, reparte bolsas del líquido sin ocuparse del gas lanzado a tres metros de sus pies. Un contingente de soldados avanza: todos pertrechados con tubos, escudos y un M-16. Pero uno de ellos carga un extintor… y un palo de escoba.

Cada tanto, personas vuelven a reunirse frente al Congreso. Y cada tanto policías y soldados los desalojan blandiendo sus toletes. Un policía hace el ademán de golpear a unos muchachitos de secundaria con todo y sus unifomes: “¡Estudien para que no sean chepos!” (lo mismo policías que soldados son llamados así).

Los militares con rango miran la escena desde arriba, como quien dirige una batalla contra un peligroso enemigo de la patria. Lentes negros, brazos cruzados, barbilla alzada, y un brazo que indica dónde o a quién tundir.

Las sirenas de las ambulancias completan el panorama. Los heridos con suerte son sacados en camillas. Un taxista que trabaja en la zona observa que los detenidos del Congreso son sacados y subidos a un camión del ejército. Sigue al camión y luego se va a Radio Globo, donde cuenta: Eran 33, los sacaron por el portón de abajo y los llevaron al Fuerte General Cabañas.

Corre de una calle a otra la profesora Hedmé Castro, y señala los edificios aledaños desde donde, dice, lanzan el gas lacrimógeno.

El hombre de los bigotes está entregado, indefenso. Su pecado: llevar un sombrero como el que usa el presidente Manuel Zelaya. El policía que lo lleva asido de la camisa lo zarandea, otro le quita la mochila y la estrella en el suelo. Lo avientan al centro de un grupo de cobras. Llueven los toletazos. Los manifestantes que se atreven todavía a andar por ahí gritan: ¡Déjenlo, déjenlo, ya no le peguen!

A la misma hora, policías y soldados toman control de la Universidad Pedagógica donde, según un informe oficial, detienen a 95 personas. El objetivo es que los marchistas venidos de otros lugares del país no tengan donde dormir.

Poco antes de que llegue la marcha, la diputada María Eugenia Landa ha exigido una reunión de emergencia para tomar medidas inmediatas para rescatar a nuestra ciudad del vandalismo. La diputada se lamenta: Me indigna la manera como han dañado el ornato de la capital. Por doquier hallamos letreros que desmoralizan y ya es hora de que depongamos esa violencia.

Le hacen caso de inmediato, aunque el resultado sea, según denuncia el Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos en Honduras (Codadeh), veinte personas con lesiones, dos de ellas totalmente deformadas por los golpes y que no se sabe si sobrevivirán.

A las cinco de la tarde, dos horas antes de inicio del encuentro de futbol, también les tunden a los manifestantes en San Pedro Sula. Estos traidores a la patria deben entender que los hondureños no nos vamos a doblegar, dice desde esa ciudad la diputada Silvia Ayala.

Las acciones para poner orden habían comenzado antes. En la madrugada, pese al toque de queda, las oficinas de Vía Campesina, del Sindicato de Trabajadores de la Industria de las Bebidas y la UPN son tiroteadas por desconocidos que sólo causan daños materiales.

Diez minutos antes de que comience el partido de futbol entre Honduras y Costa Rica, Roberto Micheletti aparece en cadena nacional para denunciar el hostigamiento externo acompañado de brotes de violencia interna. Promete que respetará los derechos humanos. Denuncia el financiamiento con dólares del exterior de pequeños grupos de oposición e invita a la ciudadanía a denunciar a extranjeros sospechosos. Para cerrar, pide a todos los hondureños orar porque ganemos este partido.

Cuando cae la noche y se juega el crucial encuentro, el dramaturgo Tito Ochoa pide ayuda para encontrar a su hermana, la agrónoma Alba Leticia, pues en todas las estaciones de policía se la niegan.

sábado, 8 de agosto de 2009

Honduras de pié! Miles marchan contra el golpe y por la Asamblea Nacional Constituyente

EL PUEBLO DE HONDURAS EN PIE DE LUCHA CONTRA DICTADURA IMPUESTA POR EL PELELE DE LA CLINTON Y HALCONES DEL PENTÁGONO: OBAMA

Técnicos se suman al reclamo de que regrese Manuel Zelaya
Cuarto día de paro en hospitales, pese a epidemias de influenza y dengue
Prosigue avance de varias marchas hacia Tegucigalpa y San Pedro Sula
Aunque crece inconformidad, todo es normal para el gobierno de facto
EU rechaza que suavice su postura: fue un golpe y lo condenamos
Arturo Cano, Enviado

Efervescencia en el país centroamericano
Partidarios del presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, remueven piedras para usarlas en un bloqueo vial, durante una manifestación en Tegucigalpa, en demanda de la reinstauración del mandatario Foto Ap


miércoles, 5 de agosto de 2009

LOS ESTUDIANTES HONDUREÑOS EN PIE DE LUCHA DEFENDIENDO SU DEMOCRACIA Y LIBERTAD. ¡VIVA HONDURAS LIBRE!

tomado de LA JORNADA www.jornada.unam.mx

Resistencia en Honduras

Tegucigalpa. Estudiantes se enfrentaron con la policía en un mitin frente a la Universidad Nacional Autónoma de Honduras en demanda de la restitución de Manuel Zelaya y que se saldó con al menos 15 heridos leves, según autoridades universitarias. Reuters

lunes, 3 de agosto de 2009

EL HEROICO PUEBLO HONDUREÑO EN PIE DE LUCHA CONTRA EL DICTADOR MICHELETI: Maestrso y campesinos preparan Gran Marcha de Resistencia

nota tomada de LA JORNADA www.jornada.unam.mx

La nueva jornada contra golpistas arranca el miércoles; maestros radicalizan su postura

Marchas de la resistencia hacia Tegucigalpa y San Pedro Sula

Zelaya prepara viaje a México; “los gringos lo querían fuera de Nicaragua”: líder social

Empresarios hondureños se quejan por pérdidas; el gobierno de facto ofrece poner orden

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Simpatizantes de Manuel Zelaya, presidente constitucional de Honduras, sellan billetes en repudio al golpeFoto Ap

Arturo Cano
Enviado

Tegucigalpa, 2 de agosto. El líder campesino Rafael Alegría toma la palabra para decir la arenga más corta que se le ha oído en estos días: ¿Se aprueba la Marcha Nacional de Resistencia contra el golpe de Estado? Con los puños en alto y de pie, los asistentes aprueban por aclamación la nueva jornada que arranca el miércoles: el desplazamiento de manifestantes desde varios puntos del país durante una semana, con destino a las dos principales ciudades: la capital y la norteña San Pedro Sula.

La lucha no la vamos a ganar en las montañas, la vamos a ganar en las calles y las carreteras, dice al micrófono el periodista Carlos López, en referencia obvia a las milicias pacíficas que el presidente José Manuel Zelaya dejó haciendo ejercicios físicos en la frontera.

La resistencia no suelta su demanda central, la restitución del presidente, pero cada vez más sus dirigentes hablan de que su lucha por un nuevo Honduras no se agota ahí. Resume un líder estudiantil de la Universidad Pedagógica: Primero hay que tirar a los golpistas, luego traer al presidente Zelaya e inmediatamente después instalar la Asamblea Nacional Constituyente.

La decisión ocurre cuando se multiplican las quejas de los empresarios por las pérdidas ocasionadas por 34 días de movilizaciones contra el golpe de Estado y el gobierno de facto, en voz del interino Roberto Micheletti, ofrece poner orden.

Asambleas magisteriales

También, cuando los asesinatos de dos profesores provocan la radicalización de los sindicatos magisteriales, uno de los pilares del movimiento antigolpista. Los maestros habían acordado dar clases de lunes a miércoles, pero este lunes celebrarán asambleas donde discutirán si van o no a un paro indefinido, o al menos por 15 días.

Del otro lado, el gobierno de facto mantiene su doble juego: reitera su interés en el diálogo, hacia el exterior, y aprieta tuercas represivas dentro de Honduras.

La Policía Nacional publica un desplegado en los diarios en el que recuerda que el Código Penal establece que se sancionará con reclusión de dos a cuatro años y multa de 30 a 60 mil lempiras (de 22 mil a 44 mil pesos mexicanos) a quienes convoquen o dirijan de manera ilícita cualquier reunión o manifestación. La policía también dice que quienes porten armas u objetos de cualquier modo peligrosos en las manifestaciones serán castigados con la mismas penas. Los meros asistentes serán sancionados con la mitad de las penas anteriores, dice también el comunicado.

Eso sí, la policía también anuncia la integración de dos equipos negociadores con los manifestantes, uno para Tegucigalpa y otro para San Pedro Sula.

La resistencia estima que las marchas llegarán a su destino entre el 10 y el 11 de agosto. Cada día, avanzarán unos 15 kilómetros por las orillas de las carreteras y se buscará que los manifestantes pernocten en lugares poblados.

La danza de la diplomacia

Los líderes de la resistencia suelen quedarse callados cuando se les pregunta sobre los movimientos del presidente José Manuel Zelaya. Atribuyen el silencio a que es difícil tratar las cosas por teléfono con el presidente.

Si no hay libreta de por medio, sin embargo, reconocen que algunas jugadas del presidente no son del gusto de sus seguidores dentro de Honduras. El frente de resistencia, por ejemplo, presionó a Zelaya para que no acudiera a Washington, al llamado del Departamento de Estado.

En lugar de ese viaje, Zelaya se reunió con una delegación de funcionarios estadunidenses encabezados por el embajador Hugo Llorens el pasado jueves 30 de julio. “Hablé con él esa misma noche y me dijo que los gringos le aseguraron estar presionando. También me aseguró que estaba esperanzado”, dice uno de los dirigentes del Frente.

El silencio de los líderes se extiende al viaje que Manuel Zelaya hará a México este martes. “Lo único que sé es que los gringos lo querían fuera de Nicaragua a como diera lugar”, completa el dirigente.

Y mientras Zelaya prepara su viaje a México, en Costa Rica continúa la danza de la diplomacia.

Este día llega, para reunirse con el presidente y mediador Óscar Arias, la vicepresidenta de España, María Teresa Fernández de la Vega, quien viaja con la representación de la Unión Europea y con la crisis hondureña como principal punto en su agenda.

La visita de Fernández es precedida por declaraciones del canciller español, Miguel Angel Moratinos, quien ha dicho que su país no reconocerá al gobierno surgido de las elecciones hondureñas de noviembre.

Los golpistas han cifrado su estrategia en ganar tiempo para que, una vez realizados los comicios, la comunidad internacional reconozca poco a poco a las nuevas autoridades.

La funcionaria española llega acompañada del secretario general para Iberoamérica, Enrique Iglesias, alguien que merece la confianza de los golpistas, según Arias. Su presencia en Honduras fue solicitada por Micheletti el pasado miércoles, con la finalidad de que escuche a los distintos poderes del Estado.

El cuadro lo completa la llegada, esperada para este lunes, de José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de Estados Americanos.

Matan a otro profesor

Los asambleístas marchan de la sede del Sindicato de Trabajadores de la Industria de Bebidas y Similares al lugar donde desde ayer son velados los restos del profesor Roger Vallejo, a quien le disparó un policía en la marcha del jueves pasado, según testigos.

En la sede del Colegio de Profesores de Educación Media (COPEMH) se conoce muy temprano la noticia del asesinato de otro maestro, Martín Florencio Rivera, quien recibió 27 puñaladas luego de asistir al velorio de Vallejo.

De inmediato, líderes de la resistencia atribuyen el crimen a los golpistas, aunque familiares de la víctima dicen que se trató de un asalto y la policía informa por la tarde de la captura de un menor de 15 años como presunto asesino.

De la misma forma mataron al compañero Pedro Muñoz en El Paraíso, dice Eulogio Chávez, presidente del COPEMH. Muñoz apareció muerto, con 45 heridas de arma blanca, el 25 de julio cerca de un retén del ejército, luego de haber sido aprehendido y, según las autoridades, liberado.

Hay un patrón, completa Bertha Oliva, cabeza del Comité de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Honduras (Cofadeh). El escenario que tenían ya se les cayó. Micheletti y Ramón Custodio (comisionado Nacional de Derechos Humanos) decían que aquí podía venir cualquier misión internacional y que no iba a encontrar presos ni heridos ni muertos. Oliva, quien habla a unos pasos del féretro de Roger Vallejo en un salón repleto, fue esposa de Tomás Nativí, dirigente comunista asesinado en los años 80 por los escuadrones de la muerte del ejército hondureño: Hicieron lo mismo en aquellos años. Comenzaron con asesinatos de cuadros de base a cuchilladas, para hacerlos pasar como obra de la delincuencia común.

Oliva narra su visita, el pasado jueves, a la estación policiaca de Comayagüela donde, dice, tenían hacinados a 35 detenidos en una celda diminuta, y para torturarlos les echaban residuos de una bomba lacrimógena en una bolsita.

El Cofadeh ha reunido innumerables testimonios de los desalojos y detenciones desde que comenzaron las protestas por el golpe de Estado. Una denuncia reiterada llama la atención de Oliva: “Tenemos muchos testimonios de que al detenerlos, los amenazan con armas de fuego mientras les dicen: ‘No te voy a matar, nada más te voy a pegar en la columna para que quedes paralítico’”.

Afuera del edificio sindical, un par de muchachos inician una huelga de hambre para demandar el regreso de Zelaya, el cese de la represión y castigo para los asesinos de sus compañeros. Son Gabriel García y Gabriel Villalba, y tienen 17 y 21 años. Quieren dos cosas: Que el movimiento recuerde que hay muchas formas de lucha y demostrar a la gente que avala el golpe por ignorancia que el pueblo ya no puede estar ahorcándose a sí mismo.

Adentro, una anciana diminuta llora su pérdida. Estamos esperando a sus dos hermanos que viven en Suiza, dice María Soriano, la madre de Roger y abuela de un huérfano de 18 meses. Era graduado en Lengua y Literatura Inglesas, el más pequeño de mis diez hijos y el primero que se me muere.

sábado, 1 de agosto de 2009

NOTICIAS DE "LA JORNADA": Muere Corazón Aquino, en Filipinas; Micheleti sigue reprimiendo al pueblo hondureño(ver video); Calderón sigue mintiendo...






jueves, 30 de julio de 2009

EL HEROICO PUEBLO HONDUREÑO LUCHANDO POR SU LIBERTAD Y SU DEMOCRACIA: ¡Gracias por este ejemplo de dignidad!


"La Jornada" www.jornada.unam.mx


Honduras: con el pueblo y sin Arias
Ángel Guerra Cabrera

Mientras más crecen la resistencia de los hondureños contra la dictadura y la solidaridad internacional con su causa, más se empeña Washington en reflotar la desacreditada mediación de Óscar Arias, varita mágica para consolidar el golpe de Estado y, en todo caso, desgastar al movimiento popular.

De Arias habría que decir que donde menos se le cree es en la propia Costa Rica. Allí es notorio su protagonismo en la aplicación de las políticas neoliberales, las corruptelas a ellas unidas, la forma tramposa y mendaz con que instrumentó el tratado de libre comercio con Estados Unidos y, en particular, el referendo respecto a su aprobación, que se vio forzado a convocar. Para ganarlo, el Nobel recurrió a las prácticas más antidemocráticas y fraudulentas. En cuanto a Nicaragua y el resto de Centroamérica, los pueblos no olvidan su contumaz subordinación a Estados Unidos y el menoscabo del sandinismo cuando arbitraba las negociaciones de paz sobre aquel país.

Al inventar la mediación de Arias, la secretaria de Estado, Hillary Clinton, anulaba gran parte de la fuerza de las resoluciones adoptadas por la Organización de Estados Americanos (OEA), la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y el Grupo de Río, que exigían la restitución inmediata e incondicional de Manuel Zelaya en la presidencia de Honduras. Negociar con los golpistas entraba en abierta contradicción con el consenso internacional y dotaba a aquellos de una personería jurídica y política no reconocida por los países latinoamericanos y europeos, que, a diferencia de Washington, retiraron sus embajadores del país centroamericano.

Al verse tácitamente reconocidos por Washington, los hasta entonces acosados personeros del tambaleante régimen de facto se llenaron de ínfulas, al extremo de rechazar la propuesta de Arias, pese a que ataban de pies y manos a Zelaya, al tiempo que la ultraderecha de Estados Unidos y el Departamento de Estado aprovechaban para redoblar la campaña internacional de relaciones públicas a su favor. La publicación en el Wall Stret Journal de un largo artículo del jefe civil de la dictadura militar es una prueba irrefutable de la enorme simpatía de que gozan los gorilas en importantes círculos económicos y políticos del norte revuelto y brutal.

Es evidente la existencia de importantes contradicciones en el equipo de Obama y la elite del poder imperial ante la cuestión de Honduras, al igual que frente a otros importantes temas internacionales, pero en lo que no tienen desavenencias, aunque puedan diferir en las formas y plazos, es en el objetivo de liquidar a la Cuba socialista y a los gobiernos populares de la región investidos por sus pueblos en asambleas constituyentes. Ésa es la objeción central del imperio y las oligarquías contra Zelaya: su voluntad de consultar al pueblo sobre la convocatoria a una constituyente. Por cierto, no para relegirse, por más que ésta sea una aspiración legítima cuando responde a la inspiración popular, toda vez que la hipotética constituyente se reuniría tiempo después de haber Zelaya abandonado el cargo. El objetivo fundamental que buscaba el presidente era una Constitución salida del pueblo y no de una dictadura militar como la vigente.

Si ello preocupaba al imperio y las oligarquías antes del 28 de junio, día del golpe, un mes después se ha vuelto una pesadilla a la vista del extraordinario y raigal Frente Popular de Resistencia contra el golpe de Estado, que en su crecimiento ha logrado atraer a su seno a muchos miembros de base de los partidos políticos tradicionales, irremediablemente despedazados después de esta coyuntura.

Podrá Zelaya regresar antes o después a asumir su mandato, pero ya en Honduras ha surgido una creativa experiencia de cómo enfrentar con el pueblo organizado y radicalizado la nueva generación de golpes de Estado que planean ejecutar en América Latina sectores del imperio y las oligarquías. Las bases yanquis, que pronto apuntarán contra Venezuela y los movimientos y gobiernos populares de la región, y la Cuarta Flota forman parte de este diseño agresivo.

La insistencia de Washington, Insulza y los gobiernos derechistas en resucitar la mediación de Arias ya no busca sólo consolidar a los golpistas, sino evitar a toda costa su derrocamiento por una insubordinación popular, acontecimiento que desbordaría con creces a Honduras y se proyectaría como una gran victoria continental de las fuerzas populares contra la nueva contraofensiva del imperio y las derechas locales.


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Zelayistas realizan bloqueos; arremeten Ejército y policía

Realizaron tomas de carreteras en diferentes puntos del país y los profesores paralizaron labores. Reprimen a manifestantes en San Pedro Sula y se reporta un maestro grave con herida de bala.

Zelayista

Tegucigalpa. Un hombre que participaba en una manifestación de apoyo al depuesto presidente de Honduras, Manuel Zelaya, yace herido tras recibir un impacto de bala en la cabeza. Testigos señalan que la policía estaba disparando al aire para dispersar la protesta. Ap


tomado de "La Jornada" www.jornada.unam.mx


MANUEL ZELAYA: ..."un ciudadano digno de su pueblo".


opinión tomada de "La Jornada" www.jornada.unam.mx


Zelaya: con el sombrero de Sandino
José Steinsleger

Cuando los de arriba no pueden, y los de abajo no quieren. A un mes del cuartelazo de Tegucigalpa, los golpistas se despedazan entre sí y el pueblo hondureño, con su presidente legítimo a la cabeza, rompe los esquemas y se crece en la lucha nacional, revolucionaria, antimperialista. Frente al aislamiento del régimen espurio y el fracaso de las negociaciones en San José de Costa Rica, la lógica indica que sólo restan dos caminos: la consolidación del régimen por la vía de un baño de sangre, o el retorno del presidente Manuel Zelaya al poder.

¿Hay condiciones para la represión en masa de los zelayistas? Descartar esta opción sería tan ingenuo como pensar que el imperio se cortará las venas por la democracia hondureña. Sin embargo, Barack Obama afronta demasiados problemas puertas adentro como para impulsar la guerra en un país donde en marzo de 1992 se vio obligado a aceptar la donación de 300 mil raciones de alimentos no utilizados en la guerra del Golfo, a fin de paliar el hambre en los hospitales estatales agobiados por la falta de recursos.

¿Qué hacer con Zelaya? Punto clave de los golpistas internos y externos. En 1954, el presidente de Guatemala Juan José Arévalo fue expulsado del país por un grupo de 300 mercenarios apoyados por la CIA. Y en otros golpes similares, varios gobernantes democráticamente elegidos aceptaron el desenlace fatal.

Manuel Zelaya, no. Zelaya parece no dispuesto a tolerar la infamia. Y en su cabeza (cubierta con el mismo sombrero Stetson de ala ancha que usaba Augusto César Sandino) parecen hervir ideas de fuerte simbolismo. ¿Será el primer gobernante que tras ser derrocado por un golpe militar retorna al cargo por la presión internacional?

Hay un precedente. En 1994 (después de su derrocamiento en 1991) el presidente de Haití, Jean Bertrand Aristide, regresó a su cargo, aunque con ayuda de una invasión militar encabezada por Washington. Luego ganó la tercera presidencia (2001), y tras establecer relaciones con Cuba y acercarse a Hugo Chávez, Aristide fue derrocado nuevamente por un golpe intervencionista liderado por el imperio, Francia, Canadá y Chile (2004).

En todo caso, ni Zelaya es Aristide, ni Honduras es Haití, ni el contexto internacional es el de entonces. De hecho (y en consonancia con la contraofensiva en marcha de las oligarquías latinoamericanas), grandes intereses corporativos respaldan a los golpistas de Tegucigalpa. No obstante, en abril pasado, en la cumbre de Trinidad y Tobago, Obama aseguró que lo suyo no era el unilateralismo prepotente que caracterizó a su antecesor.

Algunos analistas ven en Obama la rencarnación de Franklin D. Roosevelt, quien en 1933 asumió la presidencia con el propósito de conjurar los estragos de la Gran Depresión. Al interior, Roosevelt adoptó el keynesiano New Deal (Nuevo Trato), y en América Latina la política del buen vecino.

Analogías, palabras. Con todo, es importante subrayar que Roosevelt creía en su política internacional tanto como Obama cree en la suya. Pero la lógica de la política (que es negociación) no siempre acompaña la de los convencidos de que en este mundo todo es negociable, la democracia inclusive.

Esa concepción falaz de la política (de la que moluscos como el costarricense Óscar Arias y el chileno José Miguel Insulza son genio y figura) fracasa cuando pueblos como el hondureño se movilizan y en estado deliberativo permanente, distinguiendo con claridad a sus enemigos, apoyan a líderes que están a la altura de las circunstancias.

¿Existía en Honduras una situación institucional peligrosa? ¿Cuál fue el pretexto para el golpe? ¿La propuesta de revisar aspectos de la Constitución impuesta por la dictadura del general Policarpo Paz García (1982), y tan ilegítima como la vigente en Chile, impuesta por Pinochet y acatada por los partidos de la llamada democracia modelo?

En Honduras y Chile no faltan cagatintas aduciendo que, en ambas constituciones, hay posibilidad de plebiscitos. Vamos. Redactadas por militares, las constituciones de Honduras y Chile prohíben que un ciudadano que ha ejercido la presidencia se postule para el periodo siguiente. ¿Y si los pueblos deciden lo contrario?

¿De qué democracia hablamos si la concepción última de la soberanía no radica en el pueblo? Por otro lado, resulta imposible entender la dinámica social de un país desde perspectivas ideologizadas o, como en el caso específico de Honduras, maldecida por las oligarquías desde el fusilamiento en Costa Rica de Francisco Morazán, prócer máximo del unionismo centroamericano (1842).

Como suele decirse, cada país se ve a sí mismo con los ojos de su memoria. ¿Qué si el pasado corre el peligro de ser mistificado? Carece de importancia. En la coyuntura, mientras los golpistas hondureños se disputan los basureros de la historia, el presidente Manuel Zelaya no mueve el dedo del renglón y empieza a erigirse como un ciudadano digno de su pueblo.

miércoles, 29 de julio de 2009

EL HEROICO PUEBLO HONDUREÑO SE RESISTE A LA DICTADURA APOYADA POR LA FACISTA HILARY CLINTON

El conflicto hondureño siguió su curso, luego del anuncio de Estados Unidos sobre la revocación de visas a cuatro funcionarios del gobierno de facto, entre ellos Tomás Arita, quien hace un mes firmó la orden de captura contra Manuel Zelaya. Por su parte, el presidente de Bolivia, Evo Morales, pidió a su par costarricense, Óscar Arias, que no cometa el error de pedir amnistía para el gobernante constitucional Foto Reuters

domingo, 28 de junio de 2009

HONDURAS: GOLPE DE ESTADO CONTRA ZELAYA Y EL PUEBLO HONDUREÑO POR PARTE DEL EJÉRCITO

nota tomada de"La Jornada"

Ejército da golpe de Estado en Honduras

Soldados arrestaron al presidente Manuel Zelaya y lo llevaron a la base aérea, desde donde el mandatario viajó a Costa Rica, país en que permanece. La Corte Suprema dijo que ordenó su expulsión por su insistencia en reelegirse.

Custodia militar

Tegucijalpa. Miembros del Ejército hondureño rodean el palacio presidencial luego de que el mandatario Manuel Zelaya fue arrestado por militares la madrugada de este domingo. Ap