HOLA, DISFRUTA DE DIFERENTES MANERAS TU PÁGINA DE "LA UNIDAD MORELOS":
Mostrando las entradas con la etiqueta LEYENDAS INDIGENAS. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta LEYENDAS INDIGENAS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de noviembre de 2011

TSITSANU: Un cuento del pueblo Sapara (Ecuador)

copiado del suplemento OJARASCA de LA JORNADA  http://www.jornada.unam.mx

Tsitsanu

(Un cuento del pueblo sapara)

Luciano Ushigua
Nuestros abuelos dicen que antiguamente los sapara eran monos cotos; un día un mono se dirigió al río Conambo a beber agua y se convirtió en hombre, y otro mono hizo lo mismo y se convirtió en mujer; así cuentan nuestros abuelos.
De la unión de esta pareja nació Tsitsanu.
El niño creció junto a su familia y, cuando ya era un joven, buscó a su pareja; pidió la mano de la hija de Tayak, quien era un poderoso shímanu.
Cuando Tsitsanu tomó por esposa a la hija de Tayak, hizo una gran fiesta y todos estuvieron muy alegres.
Un día, Tsitsanu cogió la bodoquera de su suegro sin su permiso; su mujer le advirtió que tenía que pedir permiso a su papá, pero Tsitsanu no le hizo caso y se fue al monte.

ilustración: ALFONSO TOAQUIZA
Cuando Tsitsanu regresó del monte, el suegro Tayak muy enojado lo maldijo y lo echó de la casa. Tsitsanu salió de su casa maldito por su suegro, y se dirigió nuevamente al monte. Entonces, se cumplió la maldición y se perdió en la selva.
Tsitsanu andaba perdido en la selva y gritó:
–Huuu, huuu. Después de un rato le contestó una abuela, llamada Saw Saw.
La abuela Saw Saw le dijo que se acercara a tomar guayusa. Titsanu llegó a la casa de Saw Saw y tomó la guayusa, él le pidió posada y se quedó a dormir la noche. Fue aquí donde se le puso el nombre de Tsitsanu.
Titsanu se levantó muy por la mañana y le preguntó por dónde era el camino; la abuela le indicó y él continuó su viaje.
Tsitsanu siguió por un camino largo y llegó a la casa de una anciana, quien le dijo:
CLIC ABAJO PARA LEER TODO EL TEXTO:

lunes, 25 de abril de 2011

MITOLOGIA Y POPOL VUH de Federico González

copiado de http://americaindigena.com/

MITOLOGIA Y POPOL VUH 
FEDERICO GONZALEZ

Alfonso Caso ha señalado especialmente la creación de la ciudad celeste, precediendo a la terrestre, evidente en varias culturas de México. En ese sentido, esta ciudad celeste se encuentra habitada por los antecesores míticos, sus ancestros, los cuales constituyen una genealogía de nombres presentes, por ejemplo, en ciertos códices mesoamericanos. Estas 'genealogías' no son estrictamente históricas en el sentido limitado y exclusivamente político que hoy le otorgamos al término. Son míticas y simbólicas, aunque no tienen por qué contraponerse con la historia.1  Estos nombres 'genealógicos' se hallan empapados de un sentido numérico, lingüístico, astronómico, mágico, rítmico y cíclico, etc. Actualmente los grupos Triquis, comunidad cerrada y tradicional de Oaxaca veneran a sus antepasados, a su 'linaje', al que entroncan directamente con la ciudad celeste, u otro mundo donde viven, venerándolos especialmente el día de los difuntos cristianos. La ciudad celeste es un espacio distinto, un país que coexiste con el nuestro, una patria de cuerpo espiritual en donde habitan los dioses, y los difuntos. Una realidad impalpable que ya conocían los egipcios:  
 
    "¿Ignoras, oh tú Asclepio, que Egipto es la imagen del cielo y la proyección en este mundo de todo el ordenamiento de las cosas celestes?" (Hermes Trismegisto, Corpus Hermeticum.) 
 
Lo que la ciudad celeste es al simbolismo espacial, las genealogías o los antepasados lo son al temporal y ambas confluyen para cimentar la realidad y la vida tribal. Coexisten en el mundo de las Ideas platónico y conforman el arquetipo. Algunos místicos como Swedenborg nos cuentan sus experiencias en esa ciudad habitada a la que conocen perfectamente hasta en sus particularidades más triviales. Se refieren al reino de los Inmortales, llamado así por la condición de sus habitantes. Casi todas las tradiciones han sentido que son herederas en esta tierra de aquella ciudad del cielo y descendientes de sus moradores, y de allí que hayan pensado, invariablemente, que su patria constituía el centro del mundo; o sea, un lugar especialmente 'cosmizado', en donde las energías del cielo y la tierra, de los vivos y los muertos se conjugaban permitiendo el desarrollo de la vida y de esa comunidad en el tiempo.  La India para los hindúes y el Celeste Imperio para los chinos son, o han sido, símbolos claros de lo anterior aunque esta pretensión se encuentra en todos los pueblos y culturas de modo universal, los que igualmente han rendido invariable culto a su linaje. Agregaremos que esta ciudad y sus habitantes también son vistos desde una perspectiva escatológica: se trata de la Nueva Jerusalén, la ciudad que 'vendrá' al fin de los tiempos, la Jerusalén Celeste de la que nos da testimonio San Juan en el libro de la Revelación. 
 DÉ "CLICK" ABAJO PARA LEER TEXTO COMPLETO: