HOLA, DISFRUTA DE DIFERENTES MANERAS TU PÁGINA DE "LA UNIDAD MORELOS":

lunes, 28 de diciembre de 2009

ZACATEPEC DE HIDALGO, MORELOS, "TIERRA CAÑERA"

EMILIO BALLAGAS: Poemas


copiado de LA JORNADA SEMANAL, suplemento de LA JORNADA  www.jornada.unam.mx


Poemas

Emilio Ballagas

Elegía sin nombre
But now I think there is no unreturn'd
love, the pay is certain one way or another,
(I loved a certain person ardently
and my love was not return'd,
Yet out of that I have written these songs.)
Walt Whitman

Mas ¿qué importan a mi vida las playas del mundo?
Es ésta solamente quien clava mi memoria.
Luis Cernuda

Descalza arena y mar desnudo.
Mar desnudo, impaciente, mirándose en el cielo.
El cielo continuándose a sí mismo,
persiguiendo su azul sin encontrarlo
nunca definitivo, destilado.

Yo andaba por la arena demasiado ligero,
demasiado dios trémulo para mis soledades,
hijo del esperanto de todas las gargantas,
pródigo de miradas blancas, sin vuelo fijo.

Se hacían las gaviotas, se deshacían las nubes
y tornaban las olas a embestir a la orilla.

(Tanta batalla blanca de espumas desatadas
era para cuajar en una sola concha,
sin imagen de nieve ni sal pulida y dura.)

El viento henchía sus velas de un vigor invisible,
danzaba olvidadizo, despedido, encontrado
y tú eras tú.
Yo aún no te había visto.

Hijo de mi presente –fresco niño de olvido–
la sangre me traía noticias de las manos.
Sabía dividir la vida de mi cuerpo
como el canto en estrofas:

Cabeza libre, hombros,
pecho,
muslos y piernas estrenadas,
por dentro me iba una tristeza de lejanas
de extraviadas palomas,
de perdidas palabras más allá del silencio,
hechas de alas en polvo de mariposas
y de rosas cenizas ausentes de la noche…
Girasol en los sueños: aún no te había visto.
Imán. Clavel vivido en detenido gesto.
Tú no eras tú.

Yo andaba, andaba, andaba
en un andar en andas más frágil que yo mismo,
con una ingravidez transparente y dormida
suelto de mis recuerdos con el ombligo al viento…
Mi sombra iba a mi lado sin pies para seguirme
mi sombra se caía, rota, inútil y magra;
como un pez sin espinas mi sombra iba a mi lado,
como un perro de sombras
tan pobre que ni un perro de sombras le ladraba.

¡Ya es mucho siempre, siempre, ya es demasiado
siempre
mi lámpara de arcilla!
¡Ya es mucho parecerme a mis pálidas manos
y a mi frente clavada por un amor inmenso,
frutecido de nombres, sin identificarse
con la luz que recorta las cosas agriamente!
¡Ya es mucho unir los labios para que no se escape
Y huya y se desvanezca
mi secreto de carne, mi secreto de lágrimas,
mi beso entrecortado!

Iba yo. Tú venías,
aunque tu cuerpo bello reposara tendido.
Tú avanzabas, amor, te empujaba el destino,
como empuja a las velas el titánico viento
de hombros estremecidos.

Te empujaban la vida, y la tierra, y la muerte
y unas manos que pueden más que nosotros mismos:
unas manos que pueden unirnos y arrancarnos
y frotar nuestros ojos con el zumo de anémonas…

La sal y el yodo eran; eran la sal y el alga;
eran, y nada más, yo te digo que eran
en el preciso instante de ser.
Porque antes de que el sol terminara su escena
y la noche moviera su tramoya de sombras,
te vi al fin frente a frente,
seda y acero cables nos tendió la mirada.
(Mis dedos sin moverse repasaban en sueños
tus cabellos endrinos.)

Así anduvimos luego uno al lado del otro,
y pude descubrir que era tu cuerpo alegre
una cosa que crece como una llamarada
que desafía al viento,
mástil, columna, torre, en ritmo de estatura
y era la primavera inquieta de tu sangre
una música presa en tus quemadas carnes.

Luz de soles remotos,
perdidos en la noche morada de los siglos,
venía a acrisolarse en tus ojos oblicuos,
rasgados levemente,
con esa indiferencia que levanta las cejas.

Nadabas,
yo quería amarte con un pecho
parecido al del agua; que atravesaras ágil,
fugaz, sin fatigarte. Tenías y aún las tienes
las uñas ovaladas,
metal casi cristal en la garganta
que da su timbre fresco sin quebrarse.
Sé que ya la paz no es mía:
te trajeron las olas
que venían ¿de dónde? que son inquietas siempre;
que te vas ya por ellas o sobre las arenas,
que el viento te conduce
como a un árbol que crece con musicales hojas.

Sé que vives y alientas
con un alma distinta cada vez que respiras.
Y yo con mi alma única, invariable y segura,
con mi barbilla triste en la flor de las manos,
con un libro entreabierto sobre las piernas quietas,
te estoy queriendo más,
te estoy amando en sombras,
en una gran tristeza caída de las nubes,
en una gran tristeza de remos mutilados,
de carbón y cenizas sobre alas derrotadas…

Te he alimentado tanto de mi luz sin estrías
que ya no puedo más con tu belleza dentro,
que hiere mis entrañas y me rasga la carne
como anzuelo que hiere la mejilla por dentro.
Yo te doy a la vida entera del poema:
no me avergüenzo de mi gran fracaso,
que de este limo oscuro de lágrimas sin preces
naces –dalia del aire– más desnuda que el mar,
más abierta que el cielo;
más eterna que ese destino que empujaba
tu presencia a la mía,
mi dolor a tu gozo.
¿Sabes?
Me iré mañana, me perderé bogando
en un barco de sombras,
entre moradas olas y cantos marineros,
bajo un silencio cósmico, grave y fosforescente…

Y entre mis labios tristes se mecerá tu nombre,
que no me servirá para llamarte.
Y lo pronuncio siempre para endulzar mi sangre,
canción inútil siempre, inútil, siempre inútil,
inútilmente siempre.

Los pechos de la muerte me alimentan la vida.
 


Fotos: Cubaliteraria
Soneto agonizante
¡Ah, cuándo vendrás, cuándo, hora adorable
entre todas, dulzura de mi encía,
en que me harte tu presencia. Envía
reflejo, resplandor al miserable!
En tanto que no acudas con tu sable
a cortar este nudo de agonía,
no habrá tranquila paz en la sombría
tienda movida al viento inconsolable.
Luz Increada, alegra la soturna
húmeda soledad del calabozo:
desata tu nupcial águila diurna.
Penetra hasta el secreto de mi pozo.
Mano implacable... Adéntrate en la urna:
remueve, vivifica, espesa el gozo.
 

Elegía de María Belén Chacón
María Belén, María Belén, María Belén.
María Belén Chacón, María Belén Chacón, María Belén Chacón,
con tus nalgas en vaivén,
de Camagüey a Santiago, de Santiago a Camagüey.
En el cielo de la rumba,
ya nunca habrá de alumbrar,
tu constelación de curvas.
¿Qué ladrido te mordió el vértice del pulmón?
María Belén Chacón, María Belén Chacón...
¿Qué ladrido te mordió el vértice del pulmón
Ni fue ladrido ni uña,
ni fue uña ni fue daño.
¡La plancha, de madrugada, fue quien te quemó el pulmón!
María Belén Chacón, María Belén Chacón...
Y luego, por la mañana,
con la ropa, en la canasta, se llevaron tu sandunga
tu sandunga y tu pulmón.
¡Que no baile nadie ahora!
¡Que no le arranque más pulgas el negro Andrés a su tres!
Y los chinos, que arman tánganas adentro de las maracas,
hagan un poco de paz.
Besar la cruz de las claves.
(¡Líbranos de todo mal, Virgen de la Caridá !)
Ya no veré mis instintos
en los espejos redondos y alegres de tus dos nalgas.
Tu constelación de curvas
ya no alumbrará jamás el cielo de la sandunga.
María Belén Chacón, María Belén Chacón.
María Belén, María Belén:
con tus nalgas en vaivén,
de Camagüey a Santiago...
De Santiago a Camagüey.
 

Nocturno y elegía
Si pregunta por mí, traza en el suelo
Una cruz de silencio y de ceniza
Sobre el impuro nombre que padezco.
Si pregunta por mí, di que me he muerto
Y que me pudro bajo las hormigas.
Dile que soy la rama de un naranjo,
La sencilla veleta de una torre.
No le digas que lloro todavía
Acariciando el hueco de su ausencia
Donde su ciega estatua quedó impresa
Siempre al acecho de que el cuerpo vuelva.
La carne es un laurel que canta y sufre
Y yo en vano esperé bajo su sombra.
Ya es tarde. Soy un mudo pececillo.
Si pregunta por mí dale estos ojos,
Estas grises palabras, estos dedos;
Y la gota de sangre en el pañuelo.
Dile que me he perdido, que me he vuelto
Una oscura perdiz, un falso anillo
A una orilla de juncos olvidados:
Dile que voy del azafrán al lirio.
Dile que quise perpetuar sus labios,
Habitar el palacio de su frente.
Navegar una noche en sus cabellos.
Aprender el color de sus pupilas
Y apagarme en su pecho suavemente,
Nocturnamente hundido, aletargado
En un rumor de venas y sordina.
Ahora no puedo ver aunque suplique
El cuerpo que vestí de mi cariño.
Me he vuelto una rosada caracola,
Me quedé fijo, roto, desprendido.
Y si dudáis de mí creed al viento,
Mirad al norte, preguntad al cielo.
Y os dirán si aún espero o si anochezco.
¡Ah! Si pregunta dile lo que sabes.
De mí hablarán un día los olivos
Cuando yo sea el ojo de la luna,
Impar sobre la frente de la noche,
Adivinando conchas de la arena,
El ruiseñor suspenso de un lucero
Y el hipnótico amor de las mareas.
Es verdad que estoy triste, pero tengo
Sembrada una sonrisa en el tomillo,
Otra sonrisa la escondí en Saturno
Y he perdido la otra no sé dónde.
Mejor será que espere a medianoche,
Al extraviado olor de los jazmines,
Y a la vigilia del tejado, fría.
No me recuerdes su entregada sangre
Ni que yo puse espinas y gusanos
A morder su amistad de nube y brisa.
No soy el ogro que escupió en su agua
Ni el que un cansado amor paga en monedas.
¡No soy el que frecuenta aquella casa
presidida por una sanguijuela!
(Allí se va con un ramo de lirios
a que lo estruje un ángel de alas turbias.)
No soy el que traiciona a las palomas,
A los niños, a las constelaciones…
Soy una verde voz desamparada
Que su inocencia busca y solicita
Con dulce silbo de pastor herido.
Soy un árbol, la punta de una aguja,
Un alto gesto ecuestre en equilibrio;
La golondrina en cruz, el aceitado
Vuelo de un búho, el susto de una ardilla.
Soy todo, menos eso que dibuja
Un índice con cieno en las paredes
De los burdeles y los cementerios.
Todo, menos aquello que se oculta
Bajo una seca máscara de esparto.
Todo, menos la carne que procura
Voluptuosos anillos de serpiente
Ciñendo en espiral viscosa y lenta.
Soy lo que me destines, lo que inventes
Para enterrar mi llanto en la neblina.
Si pregunta por mí, dile que habito
En la hoja del acanto y en la acacia.
O dile, si prefieres, que me he muerto.
Dale el suspiro mío, mi pañuelo;
Mi fantasma en la nave del espejo.
Tal vez me llore en el laurel o busque
Mi recuerdo en la forma de una estrella.

A 200 AÑOS DE SU INDEPENDENCIA Y 100 DE SU REVOLUCIÓN, EL GOBIERNO PRI-PANISTA ESTÁ CONVIRTIENDO A MÉXICO EN UN PAÍS FASCISTA

opinión tomada de LA JORNADA  www.jornada.unam.mx
 
 
La barbarie civilizada
 
Carlos Fazio


Frente a la masificación de la barbarie y el uso mediático del horror como espectáculo, conviene rescatar el carácter central del montaje de Estado en torno a la ejecución sumaria de Arturo Beltrán Leyva y la manipulación y profanación del cuerpo del presunto delincuente, exhibido como trofeo de guerra en la posterior difusión visual propagandística del régimen. No hubo en ello ningún paso en falso.
El obispo de Saltillo, monseñor Raúl Vera, definió el operativo del comando de elite de la infantería de marina que intervino en la acción en una zona residencial de Cuernavaca, Morelos, como una “ejecución extrajudicial”, un asesinato. Desde Copenhague, en la legalización triunfalista del hecho, Felipe Calderón lo presentó como un logro muy importante para el pueblo y el gobierno de México. El sicoanalista Alberto Sladogna se refirió al tratamiento de la muerte de Beltrán Leyva como una acción de la barbarie civilizada regida por el criterio de eficacia, como en la Alemania nazi.
Conviene dejar apuntado que en julio-agosto de 2007, 45 comandos de la Armada mexicana participaron en ejercicios bélicos de alta intensidad en la Escuela de Fuerzas Especiales de Fort Bragg, Carolina del Norte, donde tiene su sede el Centro de Operaciones Sicológicas del Pentágono; el curso fue identificado con el código NMX2007NT001W.
Como antecedente cabe recordar también que a comienzos de los años 60, en Fort Bragg, de la mano de los ideólogos de la escuela francesa Roger Trinquier y Paul-Alain Léger, Estados Unidos adoptó las técnicas de la guerra moderna (la guerra sucia antisubversiva aplicada por el ejército galo en Argel), que luego pusieron en práctica tropas aerotransportadas del Pentágono (boinas verdes) en la Operación Fénix, en Vietnam. Después, desde la Escuela de las Américas y otros centros de adoctrinamiento castrense, Washington fomentaría los escuadrones de la muerte y los grupos paramilitares e introduciría la doctrina contrarrevolucionaria en las fuerzas armadas latinoamericanas.
El modelo hemisférico más acabado sería la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), de Argentina, cuyo GT 3.3.2 –código dado al grupo de tarea de los marinos argentinos– se especializaría en el secuestro, la tortura y la eliminación física de los enemigos de la patria.
Incluir el terror político en una dialéctica entre la razón y la locura atañe a la humanidad entera. Dice Marcelo N. Viñar que las fronteras entre sinrazón y simbolización no son individuales ni victimológicas, sino societarias. Así como la tortura moderna no es una enfermedad del torturado, sino un mal endémico de la civilización, que crece y se expande con el progreso, como cualquier tecnología perfectible y robotizable, como cualquier industria, la teatralización del triunfo sobre Beltrán Leyva –la víctima como espectáculo mediante la divulgación de fotos con el cadáver semidesnudo, los pantalones abajo y decorado con billetes ensangrentados, amuletos y joyas– no es un barbarismo retardatario y salvaje (la semiótica bárbara o la devoción al culto paramesiánico, diría Monsiváis), sino una necesidad del poder en la sociedad mexicana actual, su reverso abyecto, pero necesario.
Desde la experiencia de la Gestapo y los campos concentracionarios nazis, la guerra sucia contra la independencia de Argelia y las escuelas de contrainsurgencia del Comando Sur del Pentágono, Washington ha producido empresas de exterminio y expertos militares de una tecnicidad temible. Así, más allá del crimen anónimo y de la escenografía y los falsos deslindes oficiales –las instituciones operaron de manera fantasmática, intangible: no se sabe quién ordenó el montaje mortuorio ni quién tomó y distribuyó las fotos de Beltrán Leyva–, los infantes de marina que intervinieron en Cuernavaca dieron un trato eficiente al delincuente y su cadáver.
En el caso de marras, haiga sido como haiga sido, la barbarie civilizada dice Alberto Sladogna– pasó del cuerpo de la víctima al cadáver. El cuerpo provoca la erótica del duelo, mientras el cadáver es un monto biológico, una carroña. Una carroña corrompida que sirvió de alimento a los carroñeros: “En su guerra sucia, los medios de comunicación se alimentan y nos alimentan con carroña”. Ergo: los delincuentes no son humanos, son carroñas y deben ser eliminados. En la construcción del enemigo subyace el criterio de eficacia: lo que antes era calificado de bárbaro ahora es civilizado: un logro del pueblo y del gobierno de México (Calderón dixit), donde queda difuminada la frontera entre la actividad de Santiago Meza López, El Pozolero (disolver cadáveres con ácido), y la maquinaria de guerra puesta en marcha para convertir el cadáver que fuera de Beltrán Leyva en “un narcomensaje civilizado”.
En un mundo de impostura y simulación, donde el terror es un espectáculo cotidiano y trivializado –lo que remite a la banalidad del mal de la que nos hablaba Hanna Arendt–, hay que remarcar que el terror de Estado y la violencia reguladora son concebidos y ejecutados por hombres para destruir a otros hombres, y se instalan en condiciones sociopolíticas o históricas determinadas. Se trata de procesos históricos concretos que construyen el progreso o el horror. Hoy, en México, la barbarie civilizada opera por medio de personas y aparatos concretos, en pleno descampado y a la vista de toda la sociedad. La puesta en escena fue amplificada por medios amarillistas que operaron, en la coyuntura, como vehículos de propaganda de la estrategia integral de seguridad del régimen calderonista en su cruzada contra los malos. A la sazón, una guerra parcial y limitada, no sólo por la selección de los cárteles de la economía criminal a exterminar, sino por la exclusión en materia investigadora y persecutoria, de narcobanqueros, narcoempresarios, narcopolíticos, narcojueces… Ah, y lo peor: la nueva estrategia recién comienza.

EL OCASO: Un dizque poema


De espinas se cubren
los varios senderos,
de cardos hirientes
y de flores marchitas...

las piedras filosas
sus espacios tapizan;
sus charcos están llenos
con sangres contritas...

en ellos andar suelen
las humanas especies,
buscando en cada fuente
las aguas y mieses.

Y sí pues, es cierto,
los fortuitos senderos
son metas y destinos;
los cardos y espinas,
cuales sombras en caminos,
bellezas ocultan
y protegen vidas...

tras una flor marchita,
va una semilla escondida,
y la esperanza se renueva
cada vez que el sol transita.

Por eso amo la vida,
con sus bemoles
y sus fantasías
porque a pesar de mucho y todo,
con ella ver puedo
las noches y los días
y los ámbitos que de ellos
ampliamente se derivan...

Por eso mismo,
en el ocaso de la misma,
aprecio tanto la vida,
la muy pronta y muy mía...


by panchito

PALABRAS PARA USTED: Un dizque poema




PALABRAS PARA USTED...




Quisiera que tus sueños


fueran realidad;


y que tus temores


se esfumaran de verdad.






Así como sueño, pienso,


y creo que sea posible,


que, con temeridad y denuedo,


alcancemos lo intangible.





No hay sueño sin esperanza,


pues impropio y estéril sería,


como una agua que, abrupta,


va sin cauce, va sin guía.







La vida es, en mucha forma,


áspera y difícil,


mas ante experiencia como ésta,


no hay parangón ni símil...








panchito 

RITA PAVONE: Datemi Un Martello

A PUNTO DE INICIARSE EL BICENTENARIO DE SU INDEPENDENCIA, EL RÉGIMEN PRI-PANISTA LLEVA A MÉXICO A LA ZOZOBRA, DESESPERANZA Y RESQUEBRAJAMIENTO SOCIAL



opinión tomada de LA JORNADA  www.jornada.unam.mx

 
Zozobra
 
Rolando Cordera Campos

Las fiestas se tiñeron de rojo y las victorias se volvieron pírricas. La celebración llevó a una cadena negra de funerales y la secuela de la muerte del capo nos pone una vez más de cara a lo peor de la campaña iniciada en diciembre de 2006: desde diversas fuentes, ninguna de ellas expresa pero insistentemente ligadas a la Armada de México, se habla de una infiltración del Ejército Mexicano nada menos que en su sección segunda, donde se hace y teje la inteligencia de nuestro máximo cuerpo de seguridad y defensa.
Sea como vaya a ser, la embestida de Cuernavaca no arroja más saldos que los muertos, las fotos ignominiosas y una descalificación grave en extremo de las fuerzas combatientes. Nada que festejar y sí mucho que preguntarse y preguntarnos sobre si ha valido la pena declarar una guerra en falso no por otra cosa sino porque el enemigo no viste de verde o de azul, no tiene rostro más que cuando se nos ofrecen los ajusticiamientos o una que otra detención, nunca como cuenta de inversión o corriente, mucho menos como transferencia desde o hacia el exterior.
Todo lo que brilla en esta cruzada no es oro sino lodo y por ahí va la marcha toda de la nación, mientras los empresarios de la tinta se frotan las manos ante los contratos mil del año que entra. Jugar a los soldados no resulta, porque para empezar los soldados de carne y hueso desertan o viven la zozobra cotidiana sin nadie que los llore, los premie, los cubra. Todo es a descubierto, a marcha forzada sin rumbo fijo ni enemigo visible al frente, pero indefectiblemente a través de comunidades y poblaciones, alcaldes y secretarias de juzgado o ayuntamiento, que purgan cárcel sin prueba suficiente y sólo dejan una estela de malhumor, descontento y encono contra el mal gobierno que ya tiene demasiadas fases y no permite opción alguna.
Las deudas que va a dejar este gobierno son irredimibles, salvo que la sociedad civil y no tanto se aboque a un ajuste profundo de las formas de gobierno que sin consulta alguna se impusieron con el paso del tiempo. La alternancia ya no tan famosa, que Vicente Fox convirtió en capital especulativo, más tóxico que los subprimes de Wall Street, se disuelve en el aire mientras sus usufructuarios nos someten a la peor y más convulsa de las incertidumbres. La realidad es que el panismo ha sido incapaz de darnos un orden democrático y que en su alianza con el PRI no ha hecho sino reeditar la peor manera de gobernar en clave corporativa, sin organismos de masas pero sí con todas las mafias que en el mundo ha habido.
La coalición que manda y goza este estancamiento estabilizador orquestado por Francisco Gil Díaz y su discípulo Agustín Carstens, nos hace saber que la crisis o lo peor de ella pasó. De ahí la promoción del secretario de Hacienda a su beca multianual en el Banco de México y los reacomodos subsecuentes con los que el presidente Felipe Calderón quiere hacernos creer que gobierna y manda.
Sus propuestas de reforma política pueden haber sido vistas por un instante como históricas y valientes, pero la realidad inclemente que se abre paso a través de las fiestas y los menguantes aguinaldos les impone un cruel mentís y pone contra la pared a esta extraña, un tanto contra natura, forma de gobernar que el priísmo encontró para reproducirse.
Tan mal estamos, que los veredictos inconmovibles de nuestra dura historia, como el Estado laico, son convertidos por el PRI en moneda de cambio y la jerarquía católica toma la plaza, nada menos que encabezada por el campeón del bien hablar y el mejor ganar, don Onésimo Cepeda, de Ecatepec.
Mala temporada para el país de Juárez y Cárdenas, a una semana de que empiecen las conmemoraciones y alguien por ahí nos llame a celebrar.

 ¡NO MÁS PRI!

¡NO MÁS PAN!

¡REPENSEMOS EL SISTEMA DE PARTIDOS!

¡REFUNDEMOS MÉXICO!

¡HAGÁMOSLO UN PAÍS VERDADERAMENTE LIBRE Y SOBERANO, JUSTO Y PRÓSPERO!

BOICOT AL ESTADO GÁNSTER NAZI-FASCISTA DE ISRAEL

opinión tomada de LA JORNADA  www.jornada.unam.mx


Israel: chantaje, gangsterismo, colonialismo feroz
 
Guillermo Almeyra

En la población de Israel crece no sólo el deseo de lograr la paz y la convivencia con los palestinos sino también la certidumbre de que esa es la única alternativa posible a la guerra permanente, y terminará por imponerse. Pero una cosa es lo que piensa la mayoría de los ciudadanos israelíes y otra es la voluntad de un gobierno cínico y de mentalidad fascista que se apoya sobre alas extremas partidarias del apartheid, que incluso reclaman expulsar de Israel a todos los árabes, ciudadanos o no, y aumentar la campaña anexionista de los territorios palestinos ocupados.
Las tibias exhortaciones que Barack Obama dirige a los gobernantes israelíes para que cesen la colonización por judíos fundamentalistas de los territorios palestinos, acaben con sus crímenes de guerra y con la tala de olivares, las destrucciones de edificios, escuelas y servicios de todo tipo o el robo del agua a sus víctimas han tenido el mismo efecto que las constantes y reiteradas resoluciones de las Naciones Unidas contra la ocupación colonialista, contra la guerra antipalestina, contra la construcción del muro de la vergüenza que divide a Israel de los palestinos y que, incluso, avanza en los territorios diminutos y fragmentados que aún les corresponden a éstos.
El gobierno del ultraderechista Benjamin Netanyahu, en efecto, sigue construyendo casas para judíos en Jerusalén y en los territorios palestinos, sigue adelante con el muro, sigue destruyendo casas y huertos de palestinos, prosigue con sus políticas de agresión y de gangsterismo, de asesinatos selectivos y de secuestros de personas cuyas únicas armas son las ideas. Para colmo, a diferencia de lo que pasó con la Sudáfrica del apartheid, no hay sanciones contra Israel ni de Estados Unidos ni de la comunidad internacional.
El gobierno de Netanyahu aprovecha y sigue con sus planes de convertir a los territorios palestinos en otros tantos bantustanes, como los sudafricanos, separándolos por carreteras, muros, colonos judíos extremistas. Y, además, busca meter cizaña entre la Autoridad Nacional Palestina, corrupta y conciliadora, que se apoya en Al Fatah, y los sectores más pobres de Gaza y de Cisjordania, que ven a Hamas en una posición más combativa y firme.
Ahora, ante la amenaza (para esa política divisionista de los palestinos) de un acuerdo aunque sea transitorio entre la ANP y Hamas, Tel Aviv utiliza sus políticas gangsteriles para tratar de aumentar las divisiones al aceptar la idea de un intercambio de prisioneros que espera manipular, dosificando la composición política del grupo de palestinos ilegalmente presos desde hace tiempo, que serían eventualmente liberados, para así agravar las tensiones entre los grupos palestinos. Y, al mismo tiempo, aumenta el número y la importancia de sus prisioneros políticos golpeando a la sociedad civil, escogiendo para ello a quienes tienen prestigio internacional y han dirigido la resistencia pacífica contra la ocupación y el muro.
El 16 de diciembre, por ejemplo, acaba de ser secuestrado Jamal Juma’, de 47 años, militante palestino mundialmente conocido; coordinador de la Campaña antiapartheid y contra el muro desde 2002. Los soldados que ocuparon su casa durante horas y se lo llevaron le dijeron a su mujer que sólo lo volvería a ver mediante un intercambio de prisioneros, que probablemente se realizaría en los próximo días. Es claramente un rehén.
Pocos días antes fue igualmente secuestrado y encerrado en las mazmorras israelíes Mohammed Osman, dirigente de la organización Stop the Wall (Paremos el Muro), que acababa de volver de unas conferencias en Noruega y, poco antes, Abdallah Abu Rahmeh, dirigente del Comité Popular contra el Muro de Bili’in. Todos los presos son dirigentes de la sociedad civil y de la resistencia pacífica palestina contra el muro, el cual es repudiado y condenado por las Naciones Unidas y la opinión pública internacional pues es tan odioso como lo era el Muro de Berlín pero, además, es la representación salvaje y oprobiosa del colonialismo y del apartheid.
¿Qué hacer ante este cinismo y esta brutalidad del gobierno israelí? Los dirigentes del mismo no pueden entrar en el Reino Unido porque los podrían juzgar por crímenes de guerra pero, a pesar de eso, siguen violando sistemáticamente todos los derechos humanos en Palestina, a la vista de todo el mundo. Las condenas de la Asamblea General de las Naciones Unidas y de la opinión pública internacional les tienen sin cuidado. Por eso, aunque hay que mandar protestas a las embajadas de Israel por estas detenciones de activistas como Jamal Juma’ que se oponen al Muro del apartheid, no hay que esperar demasiado de la conciencia de representantes de un gobierno compuesto por racistas, fundamentalistas religiosos y fascistas. Israel sólo entenderá el lenguaje de la presión internacional cuando ésta afecte los intereses económicos y políticos del Estado judío. Como en el caso de Sudáfrica, cuando la brutal represión contra la población negra y mestiza, es necesario un boicot a Israel de los gobiernos y de las poblaciones de todo el mundo. Ni inversiones, ni mercancías, ni acuerdos técnicos provenientes de Israel ni exportaciones de mercancías y materias primas son éticamente aceptables cuando una banda de fascistas se apoya en el dinero de Estados Unidos y en la actitud pasiva de la mayoría de los gobiernos para seguir practicando una política colonialista feroz y métodos de exterminio en los territorios palestinos ocupados.
¡Hay que romper con esa complicidad con los gangsters de Benjamin Netanyahu!


domingo, 27 de diciembre de 2009

SUPLEMENTOS DE "LA JORNADA" : La Jornada Semanal, Letra S, La Jornada Del Campo, Educación UACM, Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano, La Jornada Ecológica, Investigación y Desarrollo


copiados de www.jornada.unam.mx



Domingo 27 de diciembre de 2009

Suplementos

JOE DALLESANDRO: El legendario bello actor con música de David Virgin

FERNANDO UREÑA RIB: Cuento, "El Nahual"



copiado de http://www.latinartmuseum.com












Son casi las doce de la noche. Vicente cojea, arrastrando una pierna. Se exaspera al oír cómo el estruendo bombardea el espacio y sus ondas lo multiplican en reverberaciones sucesivas. El fragor de las luces estroboscópicas le aturde, le ciega. Tropieza. Siente un dolor súbito en la rodilla derecha. “¡Es el menisco!”, maldice. Recuesta su anatomía sobre una columna e intenta recomponerse. Intranquilo y sudoroso observa a los turistas bailar ritmos extraños, pegando saltos, con convulsiones y sacudidas, poseídos por una histeria desenfrenada y ajena a su mundo de pescador tranquilo y solitario.

Vicente se empecina y sigue. Se escurre a duras penas entre los parroquianos, entre hombres jóvenes que se estrujan unos a otros, enfundados en modernas chaquetas de cuero negro. En el atestado recinto, el aire ahumado sofoca los gritos de mujeres eufóricas que se le abalanzan jadeantes, enloquecidas por substancias que Vicente desconoce. Le halan. Las rechaza. Escapa. Sólo busca una mujer, la suya. Una hechicera le ha dicho que habría de hallar a Laura detrás del bar, baba en boca, con mirada de perro perdido, fría, el pulso débil y la piel manchada y áspera.

Detrás del bar no hay otra cosa que mugre, cerveza podrida, restos de alimentos y botellas rotas. Intenta meter la cabeza bajo el mostrador y un hombrote de seguridad le da un jalón por el hombro, lo tira del codo, lo empuja y lo tumba de rodillas sobre el piso. Esta vez el dolor del menisco es inaguantable. Rosa, una camarera de muchos años que habla con el dejo maya de la gente de Yucatán, interviene e impide lo peor. Ella le ayuda a arrastrarse a un pequeño cuarto contiguo y le echa sobre un sillón azul, sentándose a su lado. “Pareces estar fuera de lugar. ¿Quién eres tú y qué buscas aquí?” le preguntó Rosa apenas recobró el aliento. “Busco a Laura, mi mujer.”

Laura parecía una sirena fuera del agua cuando Vicente la encontró en Cayo Arenas, una noche de luna. “Quiero que me lleves en tu barca, pescador” le dijo sin mirarlo. “Quiero que me lleves a ese cayo de dunas que se ve allá a lo lejos. “ Bordearon el Arrecife de los Alacranes, canales, rocas y manglares. Ella se echó desnuda al agua en un banco de corales y no volvió a la superficie hasta tres horas después, ebria de luna y sal. Subió a la barca con un róbalo grande y así desnuda se echó a dormir sobre la proa. Vicente la cargó en sus brazos y en su cabaña la tendió sobre una hamaca de redes. A la mañana siguiente rajaron el pescado en dos y lo asaron sobre las brasas con yerbas frescas.

Más o menos lo mismo continuó ocurriendo cada luna, durante todo aquel verano. Aparecía a medianoche, los dos bogaban por una hora y luego ella se zambullía, perdiéndose entre algas y corales y no resurgía sino hasta que el sol tocaba las primeras nubes. Durante el día la cabaña de Vicente no se abría y nada ni nadie entraba ni salía de ella, salvo el rumor marino. El amor era su pan y su alegría. Amor que crecía y menguaba como la marea según fueran los días de luna, porque al decrecer la luna Laura desaparecía al alba sin decir adiós mientras Vicente dormía los sueños del amor. Su nombre y su manera de amar eran todo lo que sabía de ella.

Al final del verano Laura no volvió más. Y así fue como empezaron las tribulaciones de Vicente, quien la buscó cayo por cayo, manglar por manglar, muelle por muelle. “Esto no puede haber sido una ilusión. Yo tengo que encontrarla”, se decía. Una mañana, en esas búsquedas, Vicente se enterró en un banco de arena, lastimándose de mala manera su rodilla derecha y aumentando su angustia. Al final de la tarde y en las noches iba a los bares del puerto y en ellos apuraba un trago de tequila o de mezcal.

Así, aturdido de tequila y sol, lo encontró en un bar una tarde la hechicera de Uxmal. “Ven a verme a las diez,” le dijo, “Yo sé lo que buscas.” Era un cuarto estrecho y oscuro que olía a sahumerios de incienso y de copal. “Hay una mujer en tu vida.” susurró ella tomándole sus manos y mirándole fijamente a los ojos. “Pero no te conviene. No te conviene. Tienes que oírme. Tienes que oírme.” Repetía. “Si quieres olvidarla tienes que tomar hoy mismo, aquí, antes de la medianoche, un baño de ortigas, retama y sal.” “Quiero encontrarla.” “No te conviene. No te conviene.” Repetía. “Pero si eres fuerte, entonces entra al Bar de La Iguana a medianoche y la encontrarás detrás del mostrador, baba en boca, con mirada de perro perdido, fría, el pulso débil y la piel manchada y áspera.”

Rosa oyó la historia de Vicente con una mezcla de miedo, asombro y duda. Le dio un trago de pulque, lo ayudó a incorporarse, y lo condujo de nuevo al ruidoso salón y al bar para mostrarle el único ser que había en el mugriento piso, detrás del mostrador. Atada con cadenas a una viga, entre botellas rotas y restos de pescado, estaba una iguana verde, baba en boca, mirada de perro perdido, fría, el pulso débil y la piel manchada y áspera. “Se llama precisamente Laura”, dijo Rosa. 

FERNANDO UREÑA RIB
MÉXICO, DF. 24 DE SEPTIEMBRE DEL 2003 




Más de Fernando Ureña Rib:



NARRATIVA










PULPO A LA GALLEGA








EL ABRAZO


ver biografía del autor en el siguiente link (cópielo y péguelo en su navagador):


http://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_Ure%C3%B1a_Rib


CONTEMPORARY PAINTING: Pintura Contemporánea.

copiado de http://www.artnet.com













"Che" by Ernesto Yerena. 2009















London T.M.A. by Nick Walker. 2009


















Moon and Skull by Mike Shine. 2008
















Untitled 6 by Alexs Lukas












Untitled by Yin Jun. 2008



 
 
 
 
 
 
 
copiado de http://www.artnet.com
 
 

sábado, 26 de diciembre de 2009

MIKEAS SÁNCHEZ GÓMEZ: "A Veces Uno Se Muere", Relato Zoque. Literatura Indígena de México


copiado de OJARASCA, suplemento de LA JORNADA  www.jornada.unam.mx

NUEVA FICCIÓN ZOQUE

A veces uno se muere

Wenen’omo tuka’ba


Mikeas Sánchez Gómez

¿Volverían a cantar las calandrias después de la muerte de mi padre? ¿Disfrutar yo de esa música sin recordar el dolor que ahora tengo? ¿Cómo cantar alegremente teniendo tanto odio en la lengua? Mi madre nunca me quiso y tampoco me quisieron mis hermanos. Ella me aborrecía y me lo gritaba a todas horas; desde la madrugada en que acomodaba el molino para moler el maíz, cuando preparaba el atole y las tortillas o cuando iba con mi cántaro a traer agua de Sojkuy’nü. Es cierto que me odiaba, pero yo la odiaba más por haberme dejado sin padre.
Él dormía. Soñaba otra vida. Un sueño donde hombres, pájaros y plantas conversaban con la tierra. Era el Katsüjk, morada de los cuidadores de los cerros y la Piogba’chuwe, la cárcel de los ambiciosos e infieles, el lugar donde se pagan las deudas. Y ¿por qué soñaba él con esas cosas? ¿Era aquello un sueño de presagios, una advertencia o una ironía de los cuidadores de los cerros? Dormir está bien. Dormir para mantener en descanso el alma, pero hubiese sido mejor estar despierto, quizá debió defenderse...

A veces uno se muere. La muerte llega de repente, cuando menos se espera. El día menos pensado amaneces muerto en tu cama, entonces despiertas en otro lugar, en una casa que ya no se parece a la tuya.

Debí cerrar sus ojos después de haberse ido, pero no me atreví a hacerlo. Es mi culpa que te hayas muerto con los ojos abiertos. Será mi culpa que alguien más muera pronto. Cuando llegaron las mujeres de Ju mü tus ojos ya estaban tiesos y nadie pudo cerrártelos. Yo tuve razones para no tocar tu cuerpo. Sólo tienen derecho a eso los hijos amados, por eso no ayudé a las mujeres a bañarte. Ellas hicieron lo necesario para tu mortaja: perfumaron tu piel con agua de gardenias, te vistieron con tu mejor enagua, con la blusa más florida, también tuvieron que vendar tus ojos con un pañuelo, para que la gente del velorio no se asustara al ver tus pupilas negras. ¿Recuerdas, madre, que también Facundo se fue de la casa, que hastiado del trabajo en el campo decidió probar suerte en la ciudad? Y se fue para no volver, lo mismo que Alquilino. Era de esperar. No eran buenos muchachos, aunque nunca dejaron de ser tus consentidos. Todos en el velorio sabían que jamás me quisiste. Sólo a tus hijos varones. Yo nací niña, por eso me negaste, por eso me tuviste rabia. Has de seguir maldiciéndome donde sea que tu espíritu se halle. Lo bueno es que ya no te escucho.

—La soledad es un perro rabioso—dijo Zenaida, mi madre, cuando comenzó a sentirse sola.
Primero se casó Alquilino, el mayor de sus hijos. Se mudaron a Tüp’mü, tierras donde se cosecha plátano y cacao. Zenaida no volvió a saber de él. Fue aquella la primera ocasión en que conoció la tristeza, el verdadero dolor que le llenaba los pulmones y le impedía conversar con la gente. Solo monologaba con su esposo muerto. Es posible que se estuviera volviendo loca, hasta Facundo sentía miedo al escucharla, porque solo hablaba de cosas que nadie más veía.

El día del entierro de mi padre llovió mucho. Él debió ofender a los cuidadores de la lluvia, por eso se desquitaron en su entierro. Ahora no llueve, madre. El cielo es azul como a ti te gustaba. Perdóname por no cantarte mientras llegas al cementerio. No sé cantar, sólo sé imitar a las calandrias. Perdóname por haber aprendido. Sé que un día me apestará la boca por imitarlas, pero será mi culpa por no haberte obedecido cuando ordenabas que me callara. ¡El cielo está hermoso, madre! Te llevo flores amarillas, flores de cempasúchil para tu tumba. Mis hermanos no llevan flores, ellos te llevan a ti. Alquilino y Facundo lloran tu muerte, les ha de pesar más la conciencia que el ataúd.

La última vez que vi a mi padre yo tenía ocho años. Era un hombre bondadoso. Me enseñó a cuidar las flores. Él no me regañaba por oler tulipanes. Ella se enojaba si me veía oliéndolas, decía que me saldrían granos dentro de la nariz. Creo que mi padre me quería un poco, ningún otro hombre me ha querido como él.

Él también estuvo en un ataúd gris. ¿Recuerdas, madre, que no parecía muerto? En Ju’mü piensan que los muertos regresan a asustar a los vivos. No tengo miedo de eso. Los muertos ya no lastiman. ¿Te acuerdas, madre, que un cobertor verde cubría su cuerpo? De veras que no parecía muerto, por eso no te acercaste a mirarlo; parecía un santo a punto de abrir los ojos, a punto de despertar de ese sueño.

No llueve ahora, padre, en cambio sí el día de tu muerte. Canturreaban quedito los grillos. Sólo los búhos cantaban recio, invadían descaradamente tu sueño. Quizá fue en la primera puñalada o tal vez en la última que comprendiste tu sueño. Eso ya no importaba, porque de todos modos ya estabas muerto.

Y tú, madre, no me quisiste. Es cierto que nunca me quisiste, pero algún día tenía que cobrármelo. Alquilino no estaba muerto. Yo te dije que lo habían matado cuando anduvo de revoltoso con los encapuchados. Por eso te pusiste enferma. En Jü’mü dicen que te moriste de enfermedad, pero yo sé que te moriste de tristeza.

¿Se murió de tristeza? La recuerdo acostada en su hamaca escuchando la lluvia de agosto. Se pasaba horas y horas mirando hacia la puerta, pensaba que en el momento menos esperado aparecerían sus hijos, aunque ellos no volvieron. Entonces ya no quiso comer nada y se puso muy flaca. Tenía el estómago lleno de amarguras y también de remordimientos. Dicen en este pueblo que en noviembre llegan las ánimas. Yo no lo creo. Ella platicaba con mi padre en tiempos de calor y en tiempos de frío. Una tarde la escuché pidiéndole perdón. Creo que en el fondo no era tan mala o tal vez tenía miedo de pagarla.

Ulularon los búhos la noche que murió mi padre. No era en balde el nombre de este pueblo. No llovía. Era el viento el que contoneaba las copas de los árboles. El mismo viento frío que trajo la lluvia del día siguiente. Una lluvia tan potente como no se había visto en Jü’mü. Él dormía, no se esperaba la muerte de esa manera. Ella lo preparó todo: los perros amarrados en el patio trasero, la puerta entreabierta, el candil encendido para que el asesino no tropezara.

Ahora también estamos aquí reunidos y lloramos por la muerta. Facundo y Alquilino me acompañan en el entierro, llevan el ataúd gris entre sus hombros. Ellos se quedarán a las novenas, coo­perarán para la comida de los nueve días, juntos rezaremos alrededor de las velas, sentiremos de nuevo ese olor a muerta. Nueve días quemaremos estoraque, pero pasados esos días habrá que llevar la cruz y su sombra al cementerio para que descanse en paz. Llegará el día en que nos sentemos alrededor del fogón, entonces beberemos café de maíz quemado en memoria de la ausente, podremos sonreír tranquilos porque ya nunca más estará entre nosotros.

Mikeas Sánchez, escritora y poeta en lengua zoque, originaria de Chapultenango, Chiapas. Los lectores de Ojarasca  conocieron su poesía en el número128, diciembre 2007.

Rubén, Cuidad Juarez, Chihuhua. Foto: Byron Brauchli

LUIS CARDOSA Y ARAGÓN: Poema, "Volvía a Casa"



VOLVIA A CASA


Volvía a casa entre disparos y engañadas multitudes
ciegas en su tormenta, amado pueblo mío.
Qué trágico, qué duro, qué cruel nuestro destino
de arar sobre el mar y que la luz te enlute.

Desasosiego físico, que podía palpar
como un dolor de muelas en el alma,
me saturaba el cuerpo: zozobra que era náusea,
entre certeza y duda de tu verdad mañana.

Yo soy mi pueblo ciego con los ojos abiertos.
Mi pueblo luminoso embarrado de sombra.
La realidad y el sueño, la raíz y el lucero.
La guitarra que siembra la semilla del alba.

Por igual me dolían la bala y el herido.
Tu día levantaba sus blancas torres altas
lúcidas de esplendor, oh recio pueblo mío,
si tu noche invadíame con pirámides truncas.

Sólo soy la guitarra que canta con su pueblo.
Aliento de su barro mi voz suya.

LUIS CARDOSA Y ARAGON. Guatemala

viernes, 25 de diciembre de 2009

POESÍA INDÍGENA (HUICHOL) DE MÉXICO. Gabriel Pacheco Salvador, "Poema de los Dones"


 tomado de OJARASCA suplemento de LA JORNADA  www.jornada.unam.mx

Poemas de los dones

Gabriel Pacheco Salvador (Iritemai)



 Haixata
Ha metipurairika tikaku  titi,
hay erieti xamá mitahuawe me itexieti.
Mexi xawe xawari aitía pai heutayeika,
wainaruritsixi memaxikiriwa mehatati.
Ha mukwalieti miyeneika mexi wapai tuukátsi
mekiepawie,
Xawe tekía pa hakaneka mana hulawa muyetse é.
Miya titi yeukame  hatetsita miemeki pita
mutihari.
Ojo de agua
En pleno tiempo de secas brota el agua a borbotones,
renovada por la danza ritual de los insectos.
Del mirador caen hojas de pochote
meciéndose en el aire.
Unas quedan atrapadas en las telarañas,
otras alcanzan el agua y navegan sobre ella sin rumbo.
El caminante prefiere las hojas húmedas flotantes
para apagar la sed que quema su garganta.


Tsepá ketiu erieme mitiuta utia
yaki xeikía ya mikatiyini iyarita,
yiwita wa ati mirewatiyini pai xeikía
mitiuyumaani.
Anutaiye pai wa ati yuri uxa xapayari
kanatamieni titi,
hekiatsiopa xika tiunake ke,
kauka tsiari tsepá hepana tenetahuni.
Por más que uno cavile sobre lo que va a escribir,
siempre quedará el vértigo de quien se asoma
a una oscura profundidad inalcanzable.
Al fondo de esa sima, el otro lado de las sombras,
sólo se logra vislumbrar la verdadera escritura,
la forma que se resiste a ser develada.


Hili Meutiweetika
Hili meutiweetika
ne tixai
ne tixai neka ikumayia,
yaki kanainenimi,
‘Ali Wirikutami,
ali Wirikutami.
Tuutú makinayali muwa latikarlimi,
mileta utiwa kupia mayanimi,
alimi xei tukami umetiyelimi
ali yutselietami,
hi mewatineikami, ali Ni aliwamemi,
xapa muyuyuawimi, ali Halamalami,
memewatineikami.
Ali Uxainuri mituutu-makinayari
ali yikim,anami mileta utiwa,
tuutu letrayalimi mewayexililime,
mewayexililime yali utiyuatimi
tuutu letrayalimi manukuheitika.
Ali nemachikami, ali yu awakimi,
ali yu awakimi, ali mukapulumami,
alii mukupulumami, mileku utiwa,
mileku utiwa xapa yuyuawimetsie,
xapa yuyuawimetsie mileku utiwa.
Ali Wirikutami, ali Wirikutami,
mileku utiwa, ali wa uxami,
tuutu letilayalimi, hi mexiuwanale,
himexiwanale.
Cerros escalonados
Cerros escalonados, cerros escalonados;
yo nunca, nunca llegué a tocarlos,
no es cierto.
En Wirikuta, en Wirikuta
se encuentra una máquina de flores,
que ahí escribe, escribe copias
que permanecerán un tiempo en el sur,
allá donde brotan, donde surgen
Xapawiyeme, Ni ariwame.
Salen del mar como hojas azules.
Uxainuri es una máquina de flores,
que escribe por sí sola;
de ella salen letras de flores
que llevan un mensaje,
letras de flores que salen en renglones.
Mi hermano con sus cuernos,
con sus cuernos que son plumas,
que son sus plumas, escribe
en un libro de hojas azules,
en un libro de hojas azules escribe.
En Wirikuta, en Wirikuta se escribe,
la tinta hace letras de flores
que salen en abundancia, en abundancia salen.

Gabriel Pacheco Salvador, también llamado Iritemai: Narrador y poeta wirarika (huichol), originario de Xatstsarie, Nayarit (1963), es autor de Tatei Yurienaka y otros cuentos huicholes (1994) y Los dones de Wiexu (2007). Tiene una novela inédita, una de las primeras escritas en México en lengua indígena. Estos poemas proceden del segundo libro mencionado y de la Antología de poesía en lengua mexicanas (2008), ambos publicados por Escritores en Lenguas Indígenas AC
La migra, Cuidad Juarez, Chihuhua. Foto:Byron Brauchli